Pensamiento positivo

Un niño a quien se le manda el mensaje de que es malo, tendrá muchas dificultades para verse a sí mismo en positivo. Las relaciones (positivo vs. negativo), (lado oscuro vs. lado brillante) no tienen por qué ser diametralmente opuestas, sino que pueden estar conectadas íntimamente a través de un proceso de tesis-antítesis-síntesis. La idea de buena vida no implica solo cultivar la gratitud u otras fortalezas del carácter, desarrollar optimismo o tener experiencias de plenitud, sino que también tiene que ver con el afrontamiento positivo mediante el tratamiento de la culpa, el disgusto o la envidia, aceptando estas emociones pero comprometiéndose a seguir teniendo metas congruentes con los propios valores para tener una vida plena y con significado.

Caminar en positivo implica: mejora de la educación infantil, haciendo un mayor uso de la motivación intrínseca, afecto positivo y la creatividad dentro de las escuelas; mejora de la psicoterapia mediante el desarrollo de enfoque que hace hincapié en la esperanza, significado y autocuración; mejora de la vida familiar por una comprensión de la dinámica del amor y el compromiso; mejora de la satisfacción del trabajo durante toda la vida por ayudar a las personas a encontrar gratificaciones auténticas en el trabajo, la experiencia de estados de flujo, y a realizar buenas aportaciones; mejorar las organizaciones y la sociedad descubriendo qué condiciones aumentan la confianza, la comunicación y el altruismo de las personas. Pensar en positivo ayuda a conocerse mejor a sí mismo y a progresar en la dedicación a los demás en sus vulnerabilidades y limitaciones…

Todos somos conscientes de que las situaciones que vivimos diariamente tienen diferentes lados, caras. Aunque seguramente no todos somos conscientes de cómo realmente son todos esos lados. Normalmente nos quedamos con el lado bueno y el lado malo. En función de cada uno y de la actividad, daremos más peso a uno o a otro. Aunque es bastante habitual tratar de eliminar el lado malo. Admitimos diversidad de versiones o rostros. Seguramente tanto buenos como malos, aunque seguramente el etiquetarlos sea el primer error que muchos cometemos.

Estamos habituados a hablar y oír hablar de ellos. Pero, en toda situación, hay algo de positivo. El cubo tiene seis caras, suele apoyarse en la inferior, por lo tanto es preciso saber aceptar la base del cubo, aunque no se vea como las otras. Pensar en positivo es aceptarse y aceptar. Pensar en positivo es ser hospitalarios y poseedores de una gran dosis de humanización.

Calixto Plumed O.H., psicólogo clínico

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