Modelos de Enfermería: el modelo de San Juan de Dios

Los modelos y teorías de Enfermería pretenden describir, establecer y examinar los fenómenos que conforman la práctica de la Enfermería. Se denominan de acuerdo a la persona que primeramente comenzó su puesta en práctica, expresando así su manera de hacer y su concepto singular sobre la persona humana en su estado de salud y enfermedad.

La asistencia de la Clínica Nuestra Señora de la Paz es una asistencia “Juandediana” que tiene su origen en la institución fundada por Juan de Dios, y que se continúa a través de sus seguidores dando lugar, más que a un “modelo” de hacer, a una vida de servicio, a un “estilo de vida”.

Foto: ConSalud.

Desde su origen, esta asistencia actúa a través de todas las posibles situaciones de enfermedad por la que la persona humana puede pasar, y se ha sabido enriquecer, por la experiencia de los diversos tipos de cuidados a lo largo del tiempo. Ha tenido continuidad a través de estos siglos, por su capacidad para adaptarse a cada situación de necesidad de la persona humana, en cada lugar y momento. Este proceso continúa en la actualidad creciendo y desarrollándose en función de las necesidades del ser humano a través de los Centros Asistenciales de los Hermanos Hospitalarios, fieles seguidores de los principios de Juan de Dios, que participando de su opción personal, intentan ponerla en práctica, sobre todo, en aquellos lugares y sectores donde existe más demanda de asistencia en el campo de la salud y la pobreza.

Nuestro modelo considera al enfermo no solo como persona, sino que le considera hermano. Le atribuye unos derechos y un respeto por parte de la sociedad a la que sensibiliza a través de su forma de actuar. No solo se considera obligado a cuidar y asistir a los necesitados y enfermos, sino que hace partícipes a los demás en la solución de dichos problemas, motivándoles a enriquecerse como personas ayudando al necesitado. Considera que la persona se hace más humana cuanto más comparte con los demás.  Igualmente considera a la persona enferma en sentido multidimensional, por lo que se hace imprescindible una asistencia del paciente en equipo.

El modelo, basado en unos principios esencialmente humanizantes de cuidados de persona a persona, pone al paciente en el centro de su asistencia. Es esta la diferencia que destaca nuestro modelo de otros: la humanización del cuidado.

Es, por lo tanto, un modelo de atención que tiene en su centro la dignidad de la persona atendida, que fruto de su discapacidad, enfermedad o exclusión pierde parcial o totalmente su autonomía, elemento imprescindible en la configuración de la dignidad.

Atendemos a la persona y su familia, lo que implica que toda la actividad debe tener una única orientación. Por eso nuestro modelo se puede definir como un modelo único de atención.

El trabajo en equipo nace como necesidad ineludible para conseguir resultados satisfactorios. Para ello es fundamental que las actuaciones profesionales de Enfermería, se encuentren integradas dentro de los procesos asistenciales que se han establecido en las diferentes plantas de nuestro centro y en las que el trabajo en equipo es uno de los pilares clave. La atención integral hacia la persona es la piedra angular, la base de nuestro modelo de atención.

Para satisfacer las necesidades de cuidados de las personas y sus familiares, la Enfermería aplica el proceso enfermero como método científico. En la práctica utilizamos el modelo de cuidados de Virginia Henderson, basado en las necesidades humanas y centrando el papel de la Enfermería en la satisfacción de éstas a través de una relación de suplencia y/o ayuda. Esto se concreta posteriormente en los planes de cuidados individualizados, que a su vez se fusionan dentro de objetivos colectivos del equipo y quedan reflejados en un plan terapéutico individualizado.

La normalización de la práctica, la personalización del servicio y la continuidad asistencial compartida con el resto de profesionales son herramientas imprescindibles para la mejora de la calidad asistencial en nuestro centro. Nuestra asistencia, por tanto, se basa en la competencia profesional y en la orientación a la calidad de los resultados, ya no como un derecho en sí que tienen los enfermos y sus familiares, sino que constituye un compromiso ético de todos los profesionales que formamos parte de esta Institución.

Los enfermeros asumen, desde este compromiso ético, la responsabilidad de una administración eficaz de sus cuidados, velando para que las decisiones estén siempre fundamentas en la calidad y con el mayor grado de evidencias científicas disponible.

El perfil de nuestros cuidados es humanizar, ayudar a vivir dignamente el “periodo” en la que la persona se encuentre afectada por la enfermedad. No obstante, nuestro trabajo también va encaminado a la promoción de la salud (sensibilización, normalización…), a la educación y a la prevención de la enfermedad (disminuir riesgos y complicaciones).

El trato singular y sensible hacia el enfermo, su familia y las circunstancias que le rodean, son el “alma” de los cuidados enfermeros en nuestro centro. Se hace imprescindible por lo tanto una humanización innata de la persona que cuida a la persona. Es esta virtud uno de los puntos fundamentales en el perfil profesional de nuestro centro.

Roberto Izquierdo García, coordinador de Enfermería de la Clínica Nuestra Señora de la Paz

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