Expresión artística y rehabilitación terapéutica

“Aunque todas las artes, sin excluir las más abstractas, tienen por fin último y general la expresión y recreación del hombre y sus conflictos, cada una de ellas posee medios e instrumentos particulares de encantamiento y así constituye un dominio propio […] Pero a veces un artista logra traspasar los límites de su arte; nos enfrentamos entonces a una obra que encuentra sus equivalentes más allá de su mundo […] las obras (artísticas) tienen por objeto tanto revelarnos la realidad humana como mostrarnos una vía para sobrepasarla” (Octavio Paz).

En el arte moderno, la interioridad del artista tiene una manifestación privilegiada en el surrealismo y también en la pintura gestual, el expresionismo abstracto o la action painting, que ponen en primer plano el inconsciente de la persona, la exteriorización inmediata de los sentimientos o de las sensaciones interiores, a buscar un sentido comunicable y a compartir una condición humana común. Las tendencias minimalistas o geométricas, las búsquedas formalistas y combinaciones matemáticas, los experimentos técnicos o lúdicos, la pintura a rodillo, a pistola o con cinta adhesiva, el hiperrealismo publicitario son transgresiones del imperativo de expresión personal y de impacto emocional, sobre todo cuando juegan físicamente con la percepción del espectador (1)

Por otro lado hay debate sobre  el encanto del arte, ya que al no tenerlo, deja de ser tal. ¿Por qué? Sencillamente porque la obra de arte de ahora suele incluir y hacer aquello que no es arte. Se trata, en parte, de una situación semejante a la planteada por el kitsch, allá a mediados del siglo XIX, cuando, en paralelo al periodo llamado de las Arts & Crafts, se extendió la mecanización, la producción en serie y la multiplicación que trajeron consigo, como señaló Walter Benjamin, la desaparición del aura de la obra. Pues bien, si antes estaban, por ejemplo, los Piero della Francesca y los Sassetta, hoy en día, junto a los Bacon y los Giacometti, hay una miríada de seudo artistas que son y seguirán siendo siempre eso, artistoides ( 2).

La aproximación al mundo del arte como hacemos aquí, abre caminos inéditos y, el ansia de conocer, nos puede llevar a desembarcar en lugares imprevistos. Estar en contacto diario con la psicología y psicopatología humanas, hace reflexionar sobre las posibilidades del hombre y su proyección hacia un futuro, en muchas ocasiones, totalmente incierto. Fusionar ambas alternativas, arte y psicopatología, en un proyecto concreto implica pensar en personas que viven, o han vivido y han dejado su huella y su producción para la pequeña y gran historia.

Es el caso concreto de cuantos pueden disfrutar de la creación artística de personas marcadas con la enfermedad, porque la naturaleza trabaja al azar, aunque sin deteriorar, sino muy tarde, su genio pictórico.

Se quiere destacar un tema importante que no escapa a los ojos expertos: la dimensión del arte. Siempre se ha considerado restrictiva y han sido el mercado y la especulación quienes han marcado las pautas para la valoración del arte. Es llegado el momento de reivindicar mayor amplitud para decir si hablamos de arte, cuando lo hacemos sobre la producción pictórica, dentro de un ámbito rehabilitador y terapéutico, al tratarse de personas enfermas que pintan o de artistas que se encuentran en situación de algún trastorno mental.

Al tiempo que se esclarecen algunos aspectos, se trata de reflejar cómo la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios ha colaborado y lo sigue haciendo, para dignificar la productividad de la persona y de la persona más marginada, la que tiene alguna limitación por las secuelas de la enfermedad intelectual. Se aporta un ejemplo, del ámbito nacional, en el que trabaja esta institución, siempre defensora de la vida y de la dignidad de la persona, esté o no en situación de enfermedad.

Y la muestra es la Exposición de pintura “El Gato”: “Arte estúpido, ridículo y cutre… historia de un adicto” realizada en la Clínica Nuestra Señora de la Paz de Madrid durante los meses de junio y julio de 2017. Como es arte, se reivindica como tal, aunque la sociedad magine en algunas ocasiones, por el síndrome de la estigmatización.

Calixto Plumed Moreno o.h. Psicólogo clínico

*Bibliografía
(1) (Cf. Nathalie Heinich (2010) La falsificación como reveladora de la autenticidad. Revista de Occidente, n.345, febrero, pp.23-24.)
(2) (Cf. Gillo Dorfles. (2010) Falsificaciones y fetiches. Revista de Occidente, n.345, febrero, pp.67-68.)
Compártelo:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *